El dilema de seguir o no una tendencia

Desde que tengo memoria, he visto tantas tendencias ir, venir, regresar, desaparecer, evolucionar y clonarse. En preparatoria llegué a ver la moda emo, luego los atuendos coloridos (playera azul, pantalón verde y tenis morados) y después los pantalones ultra entubados. Vi a chicas y chicos usar una tendencia con fervor, hasta que la siguiente llegaba. Yo no creía en ese entonces ni ahora que eso sea algo necesariamente malo, pero era chistoso quienes se casaban con un estilo y decían algo como “yo era hipster antes de que todos empezaran a serlo”, aunque un año después cambiaran de estilo y juraran que lo conocían desde hace años.

Nunca he conocido a una chica que diga tal cual “necesito estar en tendencia o seré una rechazada social”, pero sí he visto como se sienten renegadas por no tener una prenda o estilo que varios usan en determinado momento.

Entonces, ¿se debe seguir una tendencia? ¿O mejor hay que alejarse lo más posible?

El mayor problema con seguir una tendencia es volverse un adicto a estas y que en lugar de ser un gusto, se vuelva una necesidad enferma. A todos los que nos gusta la moda, nos hemos sentido mal por no tener un accesorio o pieza en algún momento, eso es comprensible, pero si eso lastima nuestra autoestima, ya es demasiado.

No veo nada de malo en alguien que una temporada sea emo, otra sea hipster y después cholo, porque lo que haga con su apariencia es su problema; sin embargo, cuando esas personas, víctimas de las tendencias, viven con el lema de “ay, qué pena que no estés al último grito de la moda” o “soy mejor que todos porque usé primero este estilo”, la moda deja de ser divertida y se vuelve un arma de manipulación y falso empoderamiento.

La solución no es ignorar las tendencias y volverse un ermitaño de la moda, ya que usarlas tiene sus ventajas. Principalmente da una oportunidad de conocer un estilo nuevo, experimentar con la apariencia y atreverse a cambiar. Ese chance de probar algo distinto no debe ser renegado por sentirse el bicho raro. Si alguien quiere usar encaje, ¡que lo haga!, si una chica quiere pintarse los labios de azul, ¡que más da las críticas!, al final, no se llevará el recuerdo de los otros, sino de ella misma, y mejor que sean buenos y de satisfacción por intentarlo.

Entonces no se trata de seguir una tendencia, porque seguirla significa ser el conejillo de indias que persigue una zanahoria amarrada a un palo que alguien sujeta y por lo cual nunca alcanzará. Se trata de probarla, asimilarla y adaptarla a nuestro estilo, ver si nos sirve, nos gusta y nos hace sentir bien. Quizás en el momento nos encante y años después al ver fotografías nos parezca lo más ridículo, pero en el momento nos hizo sonreír.

Al final, la moda está para jugar a nuestro favor, no para perjudicarnos y hacernos sentir mal.

Para más contenido, sígueme en mis redes:

Facebook

Twitter

Instagram

Logo nuevo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s