Comprando jeans y explotación laboral

Un texto de Amaia Odriozola para GLAMOUR España.

Este texto ha sido reproducido parcialmente para una comprensión más concisa y más clara.

La semana pasada, la web alemana Dandy Diary prendía la mecha en Youtube. Un vídeo destapaba el supuesto trabajo infantil en una fábrica de la India detrás de la confección de la reciente y exitosa colección Alexander Wang para H&M. Inmediatamente, saltaba el escándalo.

El film comienza en una fábrica de producción de ropa, donde pronto podemos ver que los trabajadores son niños de origen indio, y uno de los planos detalle muestra a uno de ellos cosiendo una etiqueta de la colección cápsula del diseñador estrella del momento, Alexander Wang, para el gigante sueco. Por si esto fuera poco, al final del corto, un niño sonríe a cámara y dice: “Me siento honrado de formar parte de las colaboraciones con diseñadores de H&M”.

Poco ha tardado la marca sueca en pronunciarse: H&M ha salido a la palestra para negar la acusación, a través de un escueto comunicado publicado en su página web: “El vídeo publicado en Facebook es falso. La fábrica no es un proveedor de H&M”.

De H&M
De H&M

La tragedia de la Plaza Rana de Dacca en Bangladesh (en abril de 2013, en el derrumbe de un precario edificio de talleres textiles para marcas occidentales, murieron más de 1.000 personas) puso de manifiesto los llamados “talleres de la miseria” y hoy las empresas textiles occidentales necesitan alejarse de la oscura sombra de las prácticas de producción ilegales o abusivas. Así, un portavoz de la cadena ha querido añadir en declaraciones a algunos medios británicos que “la colección de Alexander Wang para H&M se ha producido en China, Turquía e Italia únicamente, y no en India. Las etiquetas utilizadas en esta colección son completamente negras, y no blancas y negras como aparecen en el vídeo. H&M no tolera el trabajo infantil. Nuestra política acerca del trabajo infantil está basada en la declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y en la Organización Internacional del Trabajo”.

Aclarada la posición de H&M, lo cierto es que el vídeo nos hace replantear la cuestión más incómoda para la industria de la moda, la de las condiciones ilegales, abusivas e incluso de explotación infantil que sufren muchos trabajadores de las plantas de producción de la llamada ‘fast fashion’ en Asia. Tras Bangladesh, las empresas europeas han endurecido las exigencias a sus fabricantes asiáticos, con un aumento de un 70% de las inspecciones y controles de calidad en los talleres proveedores de Bangladesh, una política que también se ha ampliado a Vietnam (en un 57%), Camboya (32%), China (26,2%) e Indonesia (22%), según el último barómetro de la consultora Asia Inspection. Una tendencia alentadora pero ¿suficiente?

La conciencia por la importancia de la seguridad de los trabajadores -así como el peligro a nivel de imagen un escándalo relacionado con malas prácticas, no nos engañemos- están detrás de este cambio. Así lo declaraba Alex Makow, director de Asia Inspection para Europa, en El Confidencial: “Las empresas cambiaron de estrategia a mediados de 2013 -tras lo sucedido en Bangladesh y también en Egipto- y pasaron a dar más importancia a controlar el proceso de fabricación (…), ahora se auditan las fábricas antes de hacerles el encargo. Tienen miedo a aparecer en la prensa como consecuencia de un escándalo y eso ha aumentado el deseo de prevención, de mejora de las condiciones”.

De Zara
De Zara

EL TRABAJO INFANTIL EN EL MUNDO
2015 será un año clave para la Organización Internacional del Trabajo, la agencia especializada de las Naciones Unidas para promover el empleo y proteger a las personas. Objetivo #8 es el nombre del proyecto dirigido a “promover un crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y trabajo decente”. Un objetivo mundial que comenzó en el año 2000 y que culminará el próximo con las conclusiones a las que lleguen las negociaciones intergubernamentales y que definirán la nueva agenda de desarrollo de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En el programa se estudiará cómo acabar con la brecha salarial entre hombres y mujeres en el mundo, la importancia de los derechos laborales y los ambientes de trabajo seguros y sanos, la cuestión del trabajo decente para los jóvenes, y también cómo poner fin a todas las formas de trabajo infantil. En este último caso, hay cinco datos* que sacan los colores a las industrias que miran para otro lado en cuanto a la explotación infantil y que, aplicadas en moda, se podrían incluir en esa máxima de “por qué no comprar un vaquero de 9,90 euros”.

– El número global de niños en situación de trabajo infantil ha disminuido pero sigue siendo del todo inaceptable. Hoy es un tercio menos que en el año 2000, pasando de 246 millones a 168 millones. De los cuales más de la mitad, es decir 85 millones siguen efectuando trabajos peligrosos (frente a los 171 millones en el año 2000).

– La región de Asia y el Pacífico continúa registrando el número más alto de niños (casi 78 millones o 9,3% de la población infantil), pero el África sub-sahariana sigue siendo la región con la más alta incidencia de trabajo infantil (59 millones, más del 21%). En América Latina y el Caribe, existen 13 millones (8,8%) de niños en situación de trabajo infantil, mientras que en la región del Medio Oriente y África del Norte hay 9,2 millones (8,4%).

– La agricultura continúa siendo de lejos el sector con el mayor número de niños en situación de trabajo infantil (98 millones, o 59%), pero el número de niños en los servicios (54 millones) y la industria (12 millones) no es insignificante; la mayoría se encuentra principalmente en la economía informal.

– Se registró una disminución del 40% del trabajo infantil en las niñas desde el año 2000, mientras que en los niños la disminución es del 25%.

*Fuente: Medir los progresos en la lucha contra el trabajo infantil – Estimaciones y tendencias mundiales 2000-2012 (OIT-IPEC, 2013).

De Zoomenlínea
De Zoomenlínea

EL CASO WANG

Está por ver qué medidas toma H&M en su defensa. En sus manos está gestionar la crisis a su favor y dar la vuelta a los titulares: es la oportunidad perfecta para reforzar su imagen. Pero lo cierto es que si tiramos de hemeroteca, la industria textil tiende a dar los mínimos datos posibles cuando salta un escándalo. 2012 fue un año oscuro en este aspecto: el diseñador Marc Jacobs fue criticado por pagar a sus modelos con ropa en lugar de dinero, y el propio Alexander Wang fue denunciado por 30 empleados de uno de sus talleres de Nueva York por explotación laboral. Denuncia que fue retirada tras llegar a un acuerdo, como publicó Women’s Wear Daily. Entonces Wang sí que habló públicamente: “Las reclamaciones relativas a la explotación laboral son completamente falsas. Mantenemos nuestra decisión de promover un ambiente de trabajo seguro para todos los empleados independientemente de las falsas acusaciones que se han hecho en contra de nosotros”.

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