Alta Costura para la vida real

Con información de Vogue España (por Mónica Parga “Miss at la Playa”).

Cortesía de Om
Cortesía de Om

Esta temporada Dior, Chanel y Valentino han puesto sus ateliers al servicio de la modernidad para ofrecer prendas ponibles y cercanas. Vestidos que no estén reservados únicamente para los Oscar, y accesorios que puedan llevarse en el día a día. Conjuntos diseñados para la nueva clienta joven que compró las sneakers ‘haute couture’ y que esta temporada adquirirá las chancletas y las bermudas de Chanel, las sandalias ‘gladiator’ planas de Valentino, los shorts de Armani o las minifaldas de Dior. El concepto de la Alta Costura representa el mundo del pasado. La exclusividad (es anti-democrática por definición), la lentitud, la artesanía. Para no quedar obsoleta era necesaria una renovación. Adaptar los códigos a la actualidad, sentar a Jennifer Lawrence y Emma Watson en el front-row, vestir a Kim Kardashian. El nuevo propósito de la Alta Costura es crear un armario completo y dejar atrás esa imagen de “vestidos para ocasiones especiales”. Introducir la costura en la oficina, el supermercado o en definitiva, la calle.

Llegar a este punto supone prescindir de la ceremonia y pasar a líneas más limpias y claras. Así, hemos visto vestidos inmaculados y sandalias planas en Valentino. Pantalones informales y sweaters en Dior. Pero no nos dejemos engañar por las apariencias: detrás del más sencillo tejido hay horas de trabajo y años de tradición. La nueva Alta Costura sólo se aprecia al sentir el tacto de la prenda o al observar de cerca los intrincados plegues y bordados made in Chanel (aquí una lista de los ateliers especializados que trabajan para la marca). A simple vista es difícil distinguir si los vestidos de corte romano por Chiuri y Piccioli pertenecen a la pasarela de Ready-to-wear, o en efecto, cumplen los estrictos requisitos de la Chambre Syndicale. Dicen que la maestría se consigue cuando el resultado hace que parezca sencillo conseguirlo. Quizás este era el punto de destino.

Las palabras de los críticos de moda confirman la tendencia. Vanessa Friedman de The New York Times expresaba: “En Dior, por fin costura hecha no sólo para las revistas, sino para la vida real (al menos para la vida real de algunas personas).” Suzy Menkes ha dicho: “En el caso de la colección de Alta Costura que Chanel mostraba hoy en el mismo edificio, Karl Lagerfeld encendía su propia visión de la modernidad. Lejos quedan ya todos esas ordas de espectadores y esos mastodónticos escenarios. Todos ellos fueron sustituidos hoy por una cercanía minimalista, moderna y ciertamente modesta“. ¿Veremos a Karl Lagerfeld prescindir de sus fastuosos decorados? ¿No más Murallas Chinas, rodeos en Dallas o supermercados instalados en el Grand Palais? No suena muy probable.

En Dior, Menkes también encontró señales de esta tendencia: “Cada pieza de esta colección, dividida en ocho partes, es ponible, deseable y muestra las habilidades inefables de los talleres de Dior. Las petites mains trabajaron en la decoración de telas como el jacquard o el plisado, dando una sensación de ligereza y modernidad (…) la ropa era para una mujer moderna que algún día podría querer un vestido suelto y fácil como el de una flapper de los años 20″.

Cortesía de DModa
Cortesía de DModa

Giambattista Valli lidera el bando contrario: “Giambattista tiene ahora otras líneas de prêt-à-porter donde puede ofrecer opciones prácticas adicionales a un armario moderno. Pero para ser relevante en el mundo de la moda, un diseñador necesita abarcar –y vestir– el mundo actual. Incluso aunque Giamba, como sus fans le llaman en la intimidad, satisfaga otro mundo plagado de sueños”, en palabras de Menkes.

Ante un prêt-à-porter de confección y precios cercanos a la costura, y una ‘haute couture’ lista para llevar, la posición de la Alta Costura se tambalea. Valentino es, según Menkes, el espejo de esta transformación: “Valentino representa actualmente la esencia de la dicotomía de la Alta Costura. ¿Para el cliente? ¿Para la imagen? ¿Para el mundo de la fantasía o el mundo real?“. Hasta ahora, la Alta Costura había sido un arte superior, un oasis de belleza, creación sin límites, experimentación y un homenaje a una moda difícil de disociar del arte. Angelo Flaccavento en BoF defiende que la Alta Costura está para “nutrir la vista y el alma”. Quizás habría que pedir ayuda a Galliano.

Cortesía de Fashioncommandments
Cortesía de Fashioncommandments

 

 

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